Estos motores trabajan con altísimas presiones para detonar el Diesel. ¡Estamos hablando de 26000 bar! es una presión suficiente como para que una pequeña fuga pueda cortarte un dedo y no lo ves. (Por eso nunca debemos meter la mano o asomarnos con un motor de este encendido sin antes pasar un cartón por todos lados para ver si no hay fugas).
Y la muerte negra, es cuando una de esas fugas, casi siempre desde inyectores o líneas de combustible van dejando diesel en el motor. Y éste se va cocinando y carbonizando lentamente, hasta que termina por destruirlo: Los inyectores quedan atorados, carbonizados, tapados y finalmente el motor no sirve.
La imagen es un motor de 4 cilindros que presenta esta condición. ¡Por suerte el mío no la tiene aun! Dentro de la colección de problemas, no estaba tan mal.