También necesitaba un vidrio delantero que no estuviera roto, así que en uno de los días que salí temprano de Tulti pasé a que lo cambiaran ahi en Naucalpan y aproveché para comer.
Para ese momento ya la Sprinter comenzaba a estar usable, pero faltaba terminar de limpiarla, y Sabía que el techo sudaba (se llenaba de gotitas agua, por alguna extraña razón)
Pensé que arreglando el vidrio ya no entraría humedad y se acabaría el problema. (Y se necesitaba arreglar).